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MAXÍNTIMO HOTEL/MOTEL

  • 2 feb 2017
  • 2 Min. de lectura

Jamás en mi corta y envidiable vida me había preparado tanto para ir a un hotel (muy probablemente sea por la diosa que me cargo de novia), recuerdo perfectamente que desde un día antes me lancé al supermercado con todo y una lista que había hecho durante toda la semana (mi madre estaría orgullosa de mí, siempre y cuando no se enterara del motivo de dicha lista tan organizada), mi primera parada dentro del supermercado fue en los pescados y mariscos, hice un encargo que recogería antes de ir por mi amada, este constaba de una charola de sushi con diferentes tipos de rollos, después fui al área de vinos y licores a buscar ese blanco ideal para acompañar el sushi que nos íbamos a empacar, lo más difícil fue la búsqueda de esa uva ideal que me ayudara a hacerla caer en mis brazos. Para no hacerles el cuento largo compré toda serie de artículos para nuestra romántica velada.

Al llegar nos topamos con dos entradas, una para el HOTEL y otra para el MOTEL, como soy ese hombre que vale por dos, previamente había investigado y estudiado todo lo relacionado a este nidíto de amor, así que opté por el MOTEL, al entrar te recibe un empleado perfectamente uniformado que nos indicó que habitaciones estaban disponibles, elegí la del fondo, el uniformado te espera afuera de un zaguán donde entró perfectamente mi ''run-run'' para hacer el cobro, este depende de tu tiempo de estancia, como soy vigoroso y de carrera larga le dije que saldríamos hasta el otro día.

En cuanto pagas, el amable uniformado te desea una linda noche y cierra el zaguán, es ahí donde sabes que la función está por comenzar, subes unas pequeñas escaleras y ¡voila!, el cuarto tiene una tenue y romántica iluminación, los interiores son de color púrpura, la regadera tiene vista a la cama, bastante grande por cierto, detrás de la cama se encuentra un peculiar sillón que está adherido al piso, una especie de potro, arriba de este, clavado al techo, se encuentran una especie de escalera la cual sabrás usar si eres igual de creativo, flexible y hábil como este humilde servidor.

Como buen gordo, algo que me encantó de este lugar es que cuenta con una barra o mesita, perfecta para esa suculenta y romántica cena que ya mencioné anteriormente.

Les contaría con lujo de detalle todo lo que pasó esa noche, pero tendría que sacar al Marques de Sade que vive dentro de mi, así que los dejaré cachondos, con ganas y con un link de un maravilloso perfil de Tumblr donde podrán sacudirse las ganas o metérselas según su sexo. La habitación cuenta con una pantalla con un amplio catalogo de canales de televisión, (obviamente con sus respectivos canales por si requieres ayuda) al fondo de la habitación está el baño, que se me hizo un grandioso detalle que estuviese lejano a la cama, nunca falta que el estomago nos traicione, suele pasar. Para el room-service hay una gran variedad de opciones, el Maxíntimo te ofrece desayunos, comidas completas, cena, snacks y bebidas.

Sin duda este lugar se convirtió nuestro rinconcito del amor favorito, es por eso que te lo recomiendo ampliamente, quizás hasta algún día podríamos encontrarnos por ahí.


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